martes, 24 de junio de 2008

LA COMPLEJA HABITACIÓN DE LA POESÍA

-Ilustración ANA ALMELA-

'El poeta es un traductor de sí mismo, y cuando logra traducirse quizás logra traducir a los demás en muchos sentidos emocionales, sensoriales...'. Juan Manuel Roca (Colombia,1946)

El otro día oía a un poeta argumentar sobre lo poco que los adultos leen poesía. Y sí, es verdad; no nos engañemos pero tanto oír hablar de la grandeza de la Poesía, de su alto valor humano y casi profético, y sin embargo los libros de poesía son los que menos venden, los hermanos pobres de la Literatura si se me permite decirlo así, en términos crematísticos, y por lo tanto los de ediciones de menor número de volúmenes aunque sean libros de grandes poetas vivos actuales como pueden ser García Montero, Vicente Gallego o Jaime Siles. Y si éstos grandes poetas no hacen tiradas ni parecidas a los grandes novelistas, díganme a mí para qué tanto boato y palabras grandilocuentes cuando hablamos de este género literario, o por qué se le da tanto valor y valía a esta forma de Literatura…
Y sin embargo, algo tiene cuando el río suena.
La Poesía, dice G. Montero, abre un diálogo sobre la vida. Nos ayuda a conocernos a nosotros mismos y nos hace seres humanos en profundidad. Yo pienso que tiene a la vez el valor de lo profundamente literario y humano, y siempre nos convoca a algo fuera de los cánones de lo simple.

Por eso, su mundo no está ni en la tierra ni en el cielo, sino que se ubica, más bien, en un imaginario espacio donde discurre la Vida y el Vivir; sus palabras no se dirigen a divinidad alguna, son preguntas cuyas respuestas hacen surgir otras para expresar o tratar comunicar lo que nos une y lo que nos separa, es decir, lo simplemente Humano. Por ello si el lector quiere acompañar al poeta, debe abandonar el afán de encontrar certezas y proseguir el difícil camino de los enigmas de la vida y de las emociones que todo enigma conlleva.

Quizás por eso, amigo Ginés, porque la Poesía tiene un código diferente, los adultos abandonan pronto su lectura, porque no la entienden, porque no captan las emociones que expresan sus versos,….no logran traducir al poeta.

4 comentarios:

Shlevs dijo...

Al final no te quedaste a lo mejor que el otro día dijo el poeta invitado por Eduardo.
El niño hace poesía,le gusta hacer construcciones rítmicas con las palabras -mejor con los sonidos- y le encanta que le reciten, en clase o en casa, esas canciones de sonoridad plana pero con la música invisible en la rima....Luego, cuando el nene se hace mayor (?¿)le decimos: Anda, zagalico, deja de decir/escribir esas tonterías y estudia...Desde ese momento, la poesía y el poeta pasan a una elite y deja de ser del pueblo; se instaura la aristocracia de los poetas y los demás no pasan de ser unos mirones o simples oidores, mientras quizá recuerden aquellos felices tiempos de la escuela cuando "todos podían ser poetas" y lo bien que se lo pasaban construyendo poemas.
La enclaustración del arte en los museos no deja de ser la forma más eficaz de represión, hermanico.
Por todo ello, yo sigo jugando a escribir poesía, y poco me importa que nadie me lea. La poesía debería ser un arma -muy eficaz, por cierto- contra el mal de nuestro tiempo, la búsqueda afanosa de la felicidad fuera de uno mismo.
Un abrazo chillao

angel almela dijo...

"...la poesía y el poeta pasan a una elite y deja de ser del pueblo", es muy fuerte esta afirmación. Mientras la Poesía sirva para dialogar sobre la vida, no puede ser algo ajeno al pueblo a la gente.
Pienso que el tiempo que nos ha tocado vivir tiene una complejidad diferente a otros, y que esa complejidad es la que hace huir a muchos de la Poesía ...¿o es que no estamos en la era de la información rápida y acumulativa? ¿o no es cierto que el sosiego y la calma, el silencio interior, están siendo deborados por la fuerza de la imagen y de las TIC?...
Urge el sosiego, Peter.

Shlevs dijo...

Difícil saber qué fue antes, si el huevo del sosiego o la gallina de la poesía, dicho sin ánimo peyorativo.
¡¡¡¡¡Paña campeón!!!!

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

Primero fue el poema, pero también el sosiego. Y nosotros, y ellos, y, nuevamente, el poema.