viernes, 17 de octubre de 2008

EL FRANQUISMO AL BANQUILLO

-Montaje fotográfico de Público.es-

Me piden que diga algo sobre esto del juez Garzón, y pienso...
¿Y qué esperaban?... La Historia ya juzgó al franquismo (a pesar de los revisionistas que tratan de darle la vuelta a los hechos como tratan de dársela en el caso de las "cámaras de gas nazis", por ejemplo). Ahora le toca a la Justicia democrática.
Los que vivimos la Transición y nos ilusionaba la llegada de la DEMOCRACIA, sabíamos que las concesiones al franquismo -que aún ostentaba el Poder- eran un tributo necesario para dar un paso al futuro, para lograr lo que todos deseábamos: la libertad y la democracia. Pero recuerdo también que hablábamos de que una vez llegada ésta, se tendría que hacer Justicia, y juzgar lo ocurrido en este País durante tantos años de Dictadura; una larga dictadura que es difícil de entender sin ese terror y represión brutal tras la Guerra Civil.
Más de 30 años después, toca.

Hoy algunos se echan las manos a la cabeza y dicen que esto de reabrir las tumbas de los fusilados (que lo fueron por ser fieles al orden subvertido o por pensar o ser diferentes a los rebeldes y sublevados), es "reabrir heridas", es "enfrentar otra vez a los españoles",... que se lo pregunten a los hijos o nietos de aquellos que fueron asesinados sin juicio previo o juzgados en tribunales militares sin la menor garantía de defensa...¡y además no por ser bandidos, ladrones o asesinos, sino por defender valores diferentes!. Todos tenemos derecho a tener a nuestros muertos enterrados dignamente, o al menos, a saber dónde están sus restos.

Es un insulto a la inteligencia creer que haciendo Justicia estamos volviendo a tiempos de enfrentamiento, sobre todo cuando ya ha pasado de ello entre 50 o 70 años, y los españoles de hoy viven en libertad y con un bienestar que nunca antes había conocido este viejo trozo de Europa.

Es de una gran bajeza moral argumentar que con la Transición ya se hizo el juicio al franquismo, que ya nada hay que juzgar, que todo está ya perdonado...

Perdón puede que sí, olvido, no; Justicia, siempre.

Franco, tuya es la hacienda,
la casa
el caballo
y la pistola.
Mía es la voz antigua de la tierra.
Tú te quedas con todo y me dejas desnudo y errante por el mundo...
Mas yo te dejo mudo... ¡mudo!
León Felipe

4 comentarios:

Juan dijo...

Devolver los restos a los familiares es una forma de justicia que sí queda pendiente. Están en su derecho.
Ahora bien, todavía quedan por España algunos individuos que apretaron el gatillo y que ahora pululan como si no hubieran roto un plato. A esos (todos) también habría que meterles mano, aunque sean ancianos.
A los muertos, poco se les puede hacer pagar.

Anónimo dijo...

Palabras honestas y valientes, que, por lo visto, han tenido poco eco en el ciberespacio. Y también una oportunidad única de recordar al hoy olvidado León Felipe:

Qué lástima

que yo no tenga un abuelo que ganara

una batalla,

retratado con una mano cruzada

en el pecho, y la otra en el puño de la espada!

Y, ¡qué lástima

que yo no tenga siquiera una espada!

Porque..., ¿Qué voy a cantar si no tengo ni una patria,

ni una tierra provinciana,

ni una casa

solariega y blasonada,

ni el retrato de un mi abuelo que ganara

una batalla,

ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada?

¡Qué voy a cantar si soy un paria

que apenas tiene una capa!

Anónimo dijo...

¿Por qué siempre que alguien habla de JUSTICIA sobre los hechos del franquismo SIEMPRE salta alguien comparando al franquismo con los que lucharon en la guerra de parte del sistema LEGAL republicano? ¿A quien defienden?

Creo que ya está bien de CONFUNDIR. Lo que se JUZGA está bien claro: a los que privaron a este país de LIBERTAD, y que además asesinaron a muchos, a cientos, a miles, y está muy claro quienes fueron. Los que apretaron el gatillo fueron muchos, durante la guerra, pero los que quedaron en las cunetas fueron los inocentes, y además los perdedores. Siempre perdiendo.

Gracias Sr. Almela.

Fernando Fernández dijo...

Imagino que ahora que se acerca el 1 de noviembre y la mayoría de las personas recuerdan a sus familiares y amigos que yacen en paz en algún lugar reconocido, estarán conmigo en que hayan otras personas que, después de más de 70 años, quieran saber dónde se encuentran los restos de sus padres, abuelos o familiares e incluso amigos.

Y, supongo, y comparto, que muchos de ellos también quisieran que se hiciera justicia con aquellos que, después de la guerra, asesinaron a otros españoles, simplemente porque pensaban diferente.

El tiempo y la historia debe poner a cada uno en su sitio.